Poco a poco, el clima comienza a cambiar ya que se acerca el inicio de una nueva estación.
Es propio de los signos mutables generar las condiciones para que el organismo sea capaz de adaptarse a la secuencia interminable de cambios que implica la interacción con el entorno. Virgo es uno de ellos, ofreciendo la promesa de conservar al final de este proceso lo más puro que pertenece a la esencia de cada ser.
El movimiento de este bello arquetipo zodiacal se dirige al otro, realizando cada labor con la máxima atención, dedicación y profundidad. Es diestro con sus manos y su inteligencia sabe captar el flujo que moviliza las cosas.
Ahora bien, cuando Virgo está abocado a una tarea, el tiempo se detiene y lo único que realmente satisface su corazón es sentir que lo que está haciendo implicará una contribución a otros.
Así como la flor más sencilla y a la vez más fina y bella, Virgo se da sin esperar nada a cambio, expresando en su comportamiento la más profunda voluntad de servicio a los demás.
Date un tiempo para reflexionar y observa las situaciones en que te entregas por entero, de manera natural y desinteresada. Esos momentos en los que tus dones y talentos encuentran sentido en la medida que se transforman en un aporte, una ayuda o un bienestar para quienes te rodean.
Marilú Silva Montes
PsicoAstrología